Buda y la Felicidad.
Pensé que podría ser útil ver qué tienen que decirnos algunas personalidades importantes de la historia (y en este caso una religión) sobre la felicidad. Comenzaré con Buda.
Gautama Buddha (aproximadamente 563 AC - 483 AC) nación como Siddhartha Gautama; el título de Buda (el iluminado) le fue otorgado posteriormente por sus seguidores. Él dijo que “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos construimos el mundo”.
Dhammapada es una antología de 423 versos que ha sido reconocida como una de las piezas maestras de la temprana literature Budista. En ella podemos encontrar la siguiente frase: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Está fundado en nuestros pensamientos. Está hecho de nuestros pensamientos. Si uno habla o actúa con un mal pensamiento, el dolor lo sigue, como la rueda sigue al pie del buey que guía a la carreta. Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Está fundado en nuestros pensamientos. Está hecho de nuestros pensamientos. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, la felicidad lo sigue, como una sombra que nunca te abandona”.
El sitio “Pursuit of Happiness.org” comparte con nosotros que “el budismo persigue la felicidad mediante el uso de los conocimientos y prácticas para lograr la ecuanimidad mental. En el budismo, la ecuanimidad, o la paz de la mente, se logra distanciándose del ciclo del deseo que produce dukkha. Así que al lograr un estado mental en el que puede desprenderse de todas las pasiones, deseos y necesidades de la vida, te liberas a ti mismo y logras un estado de felicidad trascendente y el bienestar”.
Este sitio también señala que para Buda la compasión era muy importante: “Él enseñó la verdad y también enseñó compasión porque él vio que la felicidad personal en relación con la felicidades de los demás, seres humanos. Esta lección se refleja tanto en la forma en la cual vivió como en la que murió”. Desde su punto de vista, podemos ser más felices ayudando a otros a ser felices.
En “Dhammapada” podemos encontrar un poema sobre la felicidad. Quiero compartirlo contigo como una reflexión final porque es hermoso:
Felicidad
Verdaderamente felices vivimos sin odio entre los que odian. Entre seres que odian, vivamos sin odio.
Felices vivimos con buena salud entre los que están enfermos. Entre los que están enfermos, vivamos con buena salud.
Vivimos felices sin ansia entre aquellos que ansían. Entre aquellos que ansían, vivamos sin ansiar.
Felices vivimos porque no tenemos impedimentos. Llenémonos de gozo como dioses en la Esfera Radiante.
La victoria engendra enemistad. Los vencidos viven en la infelicidad. Renunciando tanto a la victoria como a la derrota, los pacíficos viven felices.
No hay fuego como el deseo; no hay mal como el odio; no hay nada más enfermo que el cuerpo; no hay mayor felicidad que la paz del Nibbana .
El hambre es la mayor aflicción; los agregados (cuerpo-mente) representan la mayor enfermedad. Percibiendo esta realidad, se alcanza el Nibbana, la dicha suprema.
La salud es la más alta posesión. El contento es el mayor tesoro. Un amigo de confianza es el mejor pariente. Nibbana es la más alta bendición.
Habiendo experimentado el saber de la soledad y de la quietud, libre de angustia y de atadura, se absorbe en el saber del gozo de la Doctrina.
Saludable es la visión de los Nobles; su compañía siempre resulta dichosa. No viendo a necios, uno permanecería siempre feliz.
Verdaderamente, quien permanece en compañía de necios se atribula durante mucho tiempo. La asociación con necios es incluso tan penosa como con un enemigo. Feliz es la compañía con un sabio, incluso tanto como el encuentro con un pariente.
Si hallas un hombre inteligente, sabio, con conocimiento, consistente, responsable y noble, con un hombre tal, virtuoso e inteligente, debe uno asociarse, como sigue la luna el sendero de las estrellas.
Por Patricia Rivero.
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