El suicidio de un padre hace a los hijos más propensos a morir por este motivo.


Según Breves 21, un estudio del Centro Infantil del Hospital Johns Hopkins de Estados Unidos, advierte que “los niños cuyos padre o madre se suicidan presentan una propensión mayor a morir por la misma causa que otros niños, y también mayores probabilidades de desarrollar trastornos psiquiátricos”. El estudio señala que les afecta más la muerte del padre o la madre si el suicidio se da durante la infancia o la adolescencia que cuando ocurre cuando ya son jóvenes adultos.

Según “Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatric” donde fue publicado el estudio, los participantes fueron:

  • 44.397 descendientes de fallecidos por suicidio
  • 41.467 descendientes de fallecidos por accidentes
  • 417.365 hijos de padres fallecidos por otras causas
  • 3.807.867 hijos de padres vivos (todos de Suecia)


Además “se estimó el riesgo según el modo de muerte de los padres (suicidio, accidentes, otros) y los hijos a la edad de muerte de los padres (infancia, adolescencia, edad adulta)”.

Psiquiatría.com señala además que “aquellos que perdieron a un padre por suicidio de niños o adolescentes eran tres veces más propensos al suicidio que los niños y adolescentes de padres que seguían vivos. Los niños de menos de 13 años cuyos padres murieron de forma repentina en un accidente eran dos veces más propensos a morir por suicidio que aquellos con padres vivos pero la diferencia desaparecía en los grupos de más edad. Los niños de menos de 13 años que perdían a un progenitor por enfermedad no mostraron un mayor riesgo de suicidio al compararse con los niños de la misma edad y con ambos padres vivos.”

La buena noticia es que, aunque se da un aumento del riesgo para la vida y el bienestar de los niños si sus padres se suicidan, la mayoría de ellos no acaba muriendo de la misma forma.

Por Patricia Rivero.
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