Las Estrellas y el Suicidio


Alexander McQueen, diseñador de modas británico, se suicidó en febrero de 2010. Tenía 40 años. Fue ganador en cuatro ocasiones del Premio al Mejor Diseñador del Año (británico), era director creativo de su propio sello, de propiedad mayoritaria de Gucci y era uno de los más aclamados diseñadores de moda británicos.

Andrew Koenig, el actor “Growing Pain”, se suicidó en febrero de 2010. Tenía 42 años. Era actor, director de películas, editor, escritor y activista por los derechos humanos.

Michael Blosil, el hijo Marie Osmond, se suicidó en febrero de 2010. Tenía 18 años. Era estudiante de “The Fashion Institute of Design and Merchandising”, la escuela que aparece en la temporada de “Project Runway” rodada en Los Ángeles y en “The Hills”. Su madre es una actriz y cantante estadounidense. (foto de 1999). .

Kendra Wilkinson, antigua modelo de Playboy así como del show de E! “The Girls Next Door” reveló recientemente que ella solía cortarse para disminuir el dolor que sentía en su interior y que en una ocasión estuvo cerca del suicidio. En la actualidad, tiene su propio show en E!, “Kendra”, un hijo hermoso y un matrimonio feliz.

Elton John, famoso cantante británico, le dijo al periódico británico Sunday Telegraph que un antiguo novio suyo cometió suicidó durante el tiempo en el que estaban saliendo, porque se sentía culpable por su sexualidad.



Lo que podemos aprender de estas historias anteriores es que el suicidio puede sucederle a cualquiera. No importa si eres rico, famoso, tienes un padre famoso o un novio famoso, la felicidad no puede ser comprada. Al final, todos somos seres humanos. Todos tenemos problemas, todos nos sentimos deprimidos en ocasiones llegamos a sentir en algún momento que no hay salida. Pero sí la hay. Solamente necesitamos tener el valor de empezar de nuevo, de sentirnos orgullosos de lo que somos, de encontrar nuestro propio camino. Y no debemos sentir temor de buscar ayuda. Siempre habrá alguien para ayudarnos. Y la mayoría de las veces, estarán a sólo un click de distancia.

Por Patricia Rivero.
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