El suicidio en la adolescencia


La Organización Mundial de la Salud estableció que el suicidio es la tercera causa de muerte en las personas entre 15 y 44 años. Estadísticas muestran que es también la tercera causa de muerte de personas entre las edades de 15-24 años. El Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH), que hay de 8 a 25 intentos de suicidio por cada suicidio concretado, y la proporción es aún mayor entre los jóvenes y que los principales factores de riesgo para el intento de suicidio en los jóvenes son la depresión, el abuso de sustancias y los comportamientos agresivos o perturbadores.

Algunos datos:
  • Según la UNICEF, Aproximadamente 4 millones de adolescentes intentan suicidarse en todo el mundo cada año; de ellos, al menos 100.000 lo consiguen. Las mujeres intentan el suicidio tres veces más que los hombres, pero el triple de hombres que de mujeres lo consuman.
  • En los Estados Unidos, uno de cada 10 niños y adolescentes sufre enfermedades mentales lo suficientemente graves como para causarle algún tipo de incapacidad. Menos del 20% reciben tratamiento.
  • Es elevado el índice de suicidio existente entre los jóvenes que han sufrido abusos sexuales
  • Un estudio intercultural llevado a cabo con niños de 14 años de varios países, arrojó como resultado que los adolescentes que tienen relaciones estrechas con sus padres y madres tienen mayor iniciativa social, abrigan menos ideas de suicidio y sufren menos depresión.


La Fundación Estadounidense para la Prevención del Suicidio (American Foundation for Suicide Prevention, AFSP), da los siguientes consejos a los padres de familia:

Señales de advertencia de depresión en adolescentes:

  • Sentimientos de tristeza o desesperanza
  • disminución del rendimiento escolar
  • pérdida del placer/interés en actividades sociales y deportivas
  • dormir muy poco o demasiado
  • cambios en el peso o el apetito
  • nerviosismo, inquietud o irritabilidad
  • abuso de drogas


Medidas que los padres pueden tomar:
  • Guardar las armas de fuego y los medicamentos fuera del alcance de los niños.
  • Proporcionar ayuda a su hijo (de un profesional médico o de la salud mental).
  • Apoyar a su hijo (escuchar, evitar la crítica excesiva, permanecer conectado).
  • Mantenerse informado (biblioteca, grupo de apoyo local, Internet).


La adolescencia es una de las etapas más difíciles de la vida. Se dan cambios tanto a nivel físico como emocional. Por ello, es importante que los padres tengan una comunicación fluida con sus hijos, que les hagan saber que están ahí para ellos, para apoyarlos, para acompañarlos a lo largo de este trayecto. Para todo adolescente, lo más importante es entender que la adolescencia es sólo una etapa, es el principio, no el fin, del largo trayecto que es la vida.
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